viernes, 17 de agosto de 2012

Capítulo 7.

Mi actitud era enmudecida. Me sentía tensa, clavándome las uñas en la piel. Él se dio cuenta y puso los ojos en blanco.


-No te voy a morder.
-Si tú lo dices.


Llegamos a un local grande con luces de color llamativo en el cartel. Me descolocaron y arrugué los ojos momentáneamente. Aquello estaba lleno de humo, alcohol, gritos, billares y futbolines. Joe hizo un gesto de ir a la barra y me cogió de la mano para no perderme entre la multitud. Lo hizo justificadamente, pero no pude evitar que mis mejillas se tiñeran, avergonzadas. Me di cuenta de que sus manos estaban frías como un témpano de hielo.


-¿Qué te apetece tomar?
-Estoy bien así.
-Vamos, invito yo.
-Está bien... un mojito.
-Dos, por favor.


Un hombre calvo, de ojos azules y estatura mediana nos atendió. Mientras esperábamos el pedido, jugueteé con una caja de pajitas que había próximo a nosotros. Cogí una de ellas, y mordí el extremo distraídamente.


Temía divisar a gente conocida y el cómo podía afectarles vernos salir como amigos. ¿Denuncia? ¿Despido? Pero él y yo ya nos habíamos conocido y ya estábamos involucrados.


-¿Sigo disgustándote?

-Ya no- reconocí- pero ya está, te perdono por los daños ocasionados, no hace falta que hagas todo esto.
-¿Y si quiero hacerlo?
-Oh.
-Mírame.



Su pequeña exigencia me obligó a enfrentarme a su intensidad ardiente y sofocadora.


-¿En qué piensas?


Lo que faltaba.


-En nada particular.
-Mientes fatal.
-Has sonado exactamente igual que mi madre.
-Podríamos hablar de ella, de ti.
-¿Lo pondrás en mi expediente académico?
-No, esto es confidencial- cruzó los brazos, sin haber llegado a entender del todo la broma.


Mi cabeza empezó a trabajar sin parar. Mientras, él daba pequeños sorbos a su bebida. Vi que pensaba para sí mismo, misterioso, como si sacara sus propias conclusiones.


-Jacqueline, ¿nos puedes retirar esto?-llamó a una camarera. El otro hombre había acabado su turno de noche.
-Enseguida cielo- guiñó un ojo a Joe, insinuantemente.
-Le has gustado a la camarera- puntualicé
-Me acosté una vez con ella- dijo con tono casual.


Me atraganté.


-Voy al baño- informó- ¿quieres que nos quedemos un poco más o...?
-Sí, por favor.
-Ahora vuelvo- alzó una mano y pellizcó mi pómulo derecho- Nuka.


En cuanto se dio la vuelta, rememoricé su gesto dulce.

-La cuenta- me sobresaltó Jacqueline.
-Un momento, estoy esperando...- ladeé la cabeza, pero no le encontré.
-¿A Joe?
-Sí- respondí molesta al recordar la confianza que había existido entre ellos.
-Es un buen tipo- comentó- muy bueno- sonrió tontamente.
-Lo sé- apreté la mandíbula.
-Pero creo que eres un poco pequeña para él, corazón.


Iba a aclarar que no existía nada entre nosotros, pero no me gustó que me me pillara indefensa.


-No te lo niego. Pero quizá ya no se acuesta contigo porque eres un poco mayor para él. Eso es peor, ¿no crees?
-¡Serás zorra!- hizo ademán de cogerme del pelo, pero en un acto-reflejo conseguí apartarme de la barra a tiempo.
-Pagaré yo misma la cuenta- le corté, deseando ir ahora en buscar de Joe.
-Espero no volver a verte por aquí.
-Te falta añadir que no te gustan los forasteros.


Crucé con gran paciencia la zona más abarrotada, pero no podía evitar seguir desorientada. Cuando divisé a lo lejos los baños masculinos, una gran ola de humo me hizo toser y detenerme un rato. Alcé una mano para apartarlo de mi vista. Cuando lo hice, le vi. Bueno, les vi. Joe acababa de salir del baño y estaba hablando con una mujer pelirroja, de ojos verdes, tez bronceada y con curvas. Ella le estaba dando algo, un papelito usado. Joe lo leyó y sonrió guardándolo en su bolsillo, probablemente era su número de teléfono. De repente, ella le besó apasionadamente y él le correspondió, arrimando y restregando su cuerpo contra el suyo. La misteriosa mujer le susurró algo su oído para que sólo pudiera oírlo Joe. Él asintió haciendo una mueca de deliciosa aprobación, se cogieron de la mano y se adentraron en los baños de mujeres. Entonces, me di cuenta de que mis ojos estaban muy húmedos.

Continuará...

No hay comentarios:

Publicar un comentario